SanFernando, Tam. – Ante la caída en picada del precio del sorgo rojo y la búsqueda de cultivos que realmente representen ganancias para el campo, un nutrido grupo de productores de San Fernando decidió este año apostarle al ajonjolí, cultivo alternativo que comienza a ganar terreno por su mayor rentabilidad.
Mientras la tonelada de ajonjolí supera los 20 mil pesos en el mercado internacional, el sorgo rojo atraviesa uno de sus momentos más complicados, con precios que durante este 2026 han oscilado apenas entre los 3 mil 800 y 4 mil pesos por tonelada, situación que ha obligado a los agricultores a buscar nuevas opciones.
Uno de ellos es el doctor Elías Gaytán Casanova, profesionista y agricultor, quien por primera ocasión decidió dejar parcialmente el tradicional sorgo para experimentar con el ajonjolí, convencido de que la agricultura debe ser rentable y generar dividendos al momento de levantar la cosecha.
Gaytán Casanova informó que sembró 40 hectáreas de ajonjolí K-3 en terrenos agrícolas del ejido Francisco Villa, donde las labores de siembra comenzaron el pasado 29 de abril.
El productor calificó como excelente la germinación y desarrollo de las plantas, alcanzando una población aproximada de 14 plantas por metro cuadrado.
Actualmente, los productores se preparan para iniciar las primeras trillas, previstas para el transcurso de la próxima semana.
Explicó que durante los últimos días comenzó la aplicación de secante con el propósito de acelerar la maduración del grano y dejar los terrenos listos para la cosecha.
Uno de los principales retos será evitar las pérdidas durante la trilla, por lo que se contempla colocar charolas de recolección en cada surco, además de realizar adecuaciones a las cribas de la maquinaria para reducir al mínimo la cantidad de semilla que pudiera quedar en el terreno.
🔺👉Menor inversión y mejores expectativas.
Otro de los atractivos del ajonjolí es el costo de producción. De acuerdo con Gaytán Casanova, establecer una hectárea requiere una inversión aproximada de 6 mil pesos, cantidad que contempla preparación de la tierra, fertilización, trilla y flete.
En contraste, producir una hectárea de sorgo representa una inversión cercana a los 9 mil pesos, sin incluir los gastos correspondientes a la trilla y el traslado de la cosecha.
Para los agricultores de la región, esta diferencia representa un factor determinante al momento de decidir qué sembrar, especialmente ante un mercado del sorgo que ha dejado de ser atractivo para muchos productores.
Así, el ajonjolí comienza a abrirse paso en el campo de San Fernando, como una alternativa que promete mejores números y que podría convertirse en una opción cada vez más utilizada por los productores que buscan dejar atrás los bajos precios del sorgo y recuperar la rentabilidad de sus tierras.

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